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1.- LA SITUACIÓN COMUNICATIVA
Nuestra manera de hablar depende de la situación comunicativa en que nos encontramos definida por varias variables:
  • de qué tema estemos hablando,
  • dónde estemos hablando,
  • con quién estemos hablando,
  • etc.

En función de ella
  • cuidamos más o menos la pronunciación,
  • empleamos unas palabras u otras,
  • o utilizamos estructuras sintácticas de distinto grado de complejidad.


1.1 Definición de registro

Registro es, por tanto, la variedad de lengua que se adapta al conjunto de las circunstancias que conforman la situación comunicativa.

El dominio de un mayor número de registros, debido a un conocimiento más profundo de las posibilidades de uso de la lengua, revela una mayor competencia lingüística, es decir, la capacidad de adaptarse a mayor número de situaciones lingüísticas diferentes

1.2 Clases de registros

El cuidado que el hablante pone en la comunicación se refleja en los registros de los que se sirve, entre los cuales solo hay diferencias de grado:
• El mayor o menor grado de formalidad, que se manifiesta en la preocupación del emisor por la forma del mensaje, permite hablar de registros formales e informales.
• El mayor o menor grado de planificación, según el discurso sea o no resultado de un plan previo, permite hablar de registros planificados y no planificados o espontáneos.

Entre un extremo (registro espontáneo e informal) y otro (registro planificado y formal) hay muchos registros intermedios:
  • el registro que utilizamos en un examen es (tiene que ser) más formal y planificado que el de una carta familiar;
  • el que empleamos en un debate público es más formal y planificado que el de una discusión entre amigos;
  • y en una ceremonia religiosa el grado de formalidad es máximo, de manera que no se permite la menor alteración de la forma de los mensajes (registro ritual).

ESPONTÁNEO / INFORMAL
Registro íntimo, entre familiares y amigos íntimos.
Registro amistoso, entre vecinos, compañeros de trabajo, etc.

NEUTRO
Registro neutro, encuentros con desconocidos, peticiones en ventanillas, etc.

PLANIFICADO / FORMAL
Registro elevado, culto, académico, científico: conferencias, exámenes, etc.
Registro ritual, ceremonias.


1.3 La elección del registro

La selección que los hablantes hacen de un registro depende de distintos factores :
  • la relación existente entre los interlocutores,
  • el propósito que se persigue,
  • el marco en que se produce la comunicación,
  • el medio empleado,
  • el tema
  • e, incluso, el género del texto.

1.3.1 Las relaciones sociales:
    • de igualdad favorecen el uso de un registro menos formal,
    • las relaciones de desigualdad imponen un registro más formal.

Las fórmulas de tratamiento con las que nos referimos a la persona a que nos dirigimos, por ejemplo, están condicionadas por estas relaciones. Así, podemos referirnos a una misma persona llamándola Sr. García, D. Pedro, Pedro, García, Pedrito... tales elecciones dependen de la relación que exista entre el emisor y el destinatario.

1.3.2 El propósito que se pretenda conseguir puede determinar la elección de un registro o el cambio de registro.

Así, una persona que tutea a otra (un profesor a un alumno, por ejemplo) puede sustituir el tú por el usted en una reprimenda.
Los recursos de este tipo son muy frecuentes cuando al hablante le guía una intención irónica, burlesca o paródica.

1.3.3 El marco social o situación en que se produce la comunicación (una cena en casa, una tertulia en un café, una clase...) condiciona el grado de formalidad.

Es la diferencia de situación la que explica, por ejemplo, que un diputado pueda dirigirse a otro de distinta forma durante el debate de una propuesta en el hemiciclo y en la cafetería, durante un descanso.

1.3.4 El medio oral suele propiciar un menor grado de formalidad que el medio escrito.

1.3.5 El tema del mensaje influye también en el grado de formalidad.

No se emplea el mismo registro para hablar del cambio climático que para contar lo que hemos hecho el fin de semana, aunque la comunicación se establezca entre los mismos participantes.

1.3.6 El género del texto puede obligar al empleo de determinados recursos lingüísticos no habituales en otros géneros. El denominado «estilo telegráfico», por ejemplo, se emplea en géneros como el telegrama o los anuncios por palabras.


1.4 Registro coloquial

Las variedades de registro en las que predomina la espontaneidad y una menor preocupación por el lenguaje pertenecen al llamado registro coloquial (o lengua coloquial), el que utilizamos con mayor frecuencia en nuestra vida diaria.

Aunque el registro coloquial sea una de las modalidades del habla que más se aleja de lo normativo, este fenómeno está determinado más por la situación en que se emplea que por el desconocimiento de la norma. Así pues, lengua coloquial no equivale a lengua vulgar:
coloquial se refiere a un registro o variedad individual,
vulgar alude a una variedad social de la lengua.

Todos los hablantes emplean la lengua en un registro coloquial, en el que pueden darse vulgarismos y transgresiones de la norma; pero solo ciertos grupos -aquellos precisamente que no han sido alfabetizados- utilizan de forma sistemática la variedad que llamamos lenguaje vulgar.

Algunas desviaciones características del uso coloquial pueden llegar a generalizarse en el habla común y modificar la propia norma. Por ejemplo, el empleo de la forma masculina del determinante ante nombres que comienzan con a tónica, en un principio restringido al artículo (el agua), se ha ampliado a un (un aula) y se está extendiendo con fuerza a otros determinantes (*este águila o *este agua, que aún se consideran incorrectos).

La norma es más flexible en el uso coloquial que en los registros más formales, y ciertos hechos lingüísticos son aceptables en el primer caso y considerados vulgares en el segundo. Es lo que sucede con la pérdida de la /-d-/ intervocálica en los participios en -ado -en ejemplos como Ya he terminao, ¿Sigues enfadao?—, que es admisible en una conversación entre amigos, pero no debería serlo en un discurso parlamentario.

1.4.1 CARACTERÍSTICAS DEL REGISTRO COLOQUIAL

  • Espontaneidad. La falta de planificación propia del registro coloquial le da una espontaneidad y una fuerte dependencia de la situación comunicativa que afecta tanto a los contenidos como a su organización. Por otro lado, la misma provisionalidad de la comunicación determina una escasa preocupación por las cuestiones normativas.
  • Expresividad. El hablante suele implicarse fuertemente en el mensaje e incluir numerosos elementos subjetivos y valorativos.
  • Eficacia. El hablante busca la forma más rápida y eficaz de expresarse, eliminando lo que considere menos pertinente y reforzando lo que, a su juicio, sea más importante, aun a costa de sacrificar la exactitud y la precisión.


1.4.2 RASGOS LINGÜÍSTICOS DEL REGISTRO COLOQUIAL

Las peculiaridades de la lengua coloquial se manifiestan tanto en la forma y en el contenido de oraciones y palabras como en su pronunciación.

1.4.2.1 Particularidades que afectan a la forma o al contenido de las oraciones
Entre las particularidades de este tipo, las más destacadas son las siguientes:
    • Escasa complejidad sintáctica. Se emplean preferentemente frases cortas con pocos elementos de conexión. Los intentos de complicar sintácticamente el discurso suelen producir anacolutos (incongruencias sintácticas).
    • Primacía de la expresividad sobre el orden sintáctico. Se tiende a colocar en primer lugar el elemento más importante desde el punto de vista informativo o expresivo, lo que, a menudo, da lugar a anacolutos: El ordenador yo pienso que va muy lento.
    • Uso de procedimientos lingüísticos para regular el desarrollo de la conversación:
      • iniciar o cerrar la conversación (saludos y despedidas),
      • ceder el turno de palabra, proponer, continuar o cambiar el tema (/pasando a otra cosa.../, /en cuanto a.../, / veamos.../, /por cierto.../),
      • y comprobar el flujo de la comunicación (¿entiendes?, ¿no?, ¿eh?).
        • Destacan entre estos elementos los imperativos sin valor léxico (mire...; oiga...; escuche...) y las interrogaciones retóricas (¿Quién me lo iba a decir?}.
    • Frecuentes interrupciones, suspensiones, repeticiones o reelaboraciones de lo dicho, que complican y retrasan el progreso de la información.

1.4.2.2 Particularidades que afectan a la forma o al contenido de las palabras
Las peculiaridades más destacables en este caso son las siguientes:
    • Restricciones en el léxico. Se utiliza habitualmente un vocabulario muy limitado y de carácter genérico. Los términos son sustituidos muchas veces
      • por explicaciones (lo que está a la derecha de las naranjas...),
      • por deícticos (esos de ahí...)
      • o por palabras baúl (verba ómnibus) que adquieren gran extensión semántica: chisme, cosa, tema, hacer...
    • Un vocabulario muy expresivo, con un mayor empleo de frases hechas, términos de argot, localismos y dialectalismos, interjecciones, diminutivos, aumentativos y despectivos, y deformaciones en las palabras (acortamientos expresivos y uso de hipocorísticos: Chelo, Kike), especialmente en la conversación oral.
    • Numerosos apelativos y referencias al interlocutor (vocativos, imperativos deslexicalizados, interrogaciones retóricas: hijo, oye, ¿no me digas?).
    • Empleo frecuente de procedimientos expresivos de intensificación, ponderación valorativa y atenuación: morfológicos (requetebién, /etilo), sintácticosa de veces que..., de miedo, guapa guapa, pelín rara), léxicos (molar, guay).

1.4.2.3 Particularidades que afectan a la pronunciación
La pronunciación se distingue en el registro coloquial por los siguientes rasgos:
    • Tendencia a la relajación de ciertos sonidos, que puede llegar a transgredir la norma. Esta relajación coexiste con otros recurso, como alargar las sílabas o exagerar la pronunciación de las consonantes, que a veces se utilizan con una finalidad expresiva y otras son reflejo de las vacilaciones del hablante.
    • Entonación muy expresiva, que transmite la actitud del hablante ante lo que dice (ironía, burla, reticencia...).
    • Uso de la entonación y otros recursos paralingüísticos(ritmo, silencios...) como organizadores del discurso,
      • para dar énfasis a ciertos temas,
      • marcar transiciones entre unos temas y otros,
      • iniciar o terminar la comunicación,
      • imponerse en el uso de la palabra...



PASCUAL et alii .- Lengua y Literatura. 1 Bachillerato. Serie Núcleo
Santillana, Proyecto La Casa del Saber, Madrid, 2009; ps. 71-75



Referencias

REGISTRO IDIOMÁTICO: registro culto y registro coloquial.







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