El autor no estuvo allí

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El cuadernillo cultural de determinada publicación me pide un artículo sobre La canción de Bilbao, de Bertolt Brecht, internacionalmente conocida como Bilbao song. A lo que veo, pretende que establezca una relación inmediata entre su autor y la capital vizcaína, tratando de averiguar en la letra cualquier referencia que aluda de forma manifiesta a las peculiares características del bocho. Pero no existen porque el alemán, que se sepa, jamás pisó este solar. Barajando diversas teorías, la más realista apunta a que el dramaturgo eligió el topónimo por una simple razón eufónica, válida para un juego de palabras que enlazara el nombre de un salón de baile y el propio de la villa -«El baile de Bill en Bilbao, Bilbao/ era el más bonito de todo el continente»-, y así jugar, reduplicándola, con la primera sílaba de ambos términos. La tonada apareció como uno más de los cortes que contenía el disco dedicado a La ópera de tres peniques, interpretado por Lotte Lenya, la esposa de Kurt Weill, compositor judío, amigo y colaborador de Brecht. Pero, ya lo digo, sus versos no animan a pensar que el genial escritor emprendió al concebirlos un homenaje de rendida admiración a la urbe que le sirvió de título. Nadie en su sano juicio identificará ningún cabaret danzante ubicado por encima del Nervión, atendiendo a las palabras que lo describen: «En la pista crecía la yerba/ y la luna verde pasaba por el tejado/ y podía oír a los cuatro señores/ disparando con sus Brownings».

Tal y como publicaba CRÓNICA el pasado domingo 7 de febrero, es posible que Agustín Lara no fuera el padre del chotis Madrid, Madrid, y sí, en cambio, el conocidísimo v retrechero tema pertenezca a un músico republicano que busco su exilio en Méjico, llamado Rafael Oropesa, según puede advertirse repasando el libro de Raúl Guerra Garrido Gran Vía 1910-2010. Lara desconocía Madrid cuando estrenó su canción y por su lugar de nacimiento, Vera-cruz, se hace imposible pensar que aludiera convencido al «pedazo de la España en que nací». Una licencia, vamos. Pero no extraña, porque el compositor, acreditado por todos como El Flaco de Oro, tampoco conoció Granada y, sin embargo, concibió en su honor la canción que hoy se tiene como himno de la ciudad andaluza, interpretada por centenares de artistas en decenas de idiomas. Bien que aquí puede disculpársele, y no como en el de Madrid, Madrid, porque en el primer verso ya lo advierte: «Granada, tierra soñada por mí».

Carmelo Larrea Carricarte, celebrado autor de los boleros Dos cruces y Camino verde, vasco por todos los costados de su fisonomía y su pensamiento, se las tuvo después de fallecido -fue su viuda la que hizo frente al problemón- con un músico de escasa categoría por cuenta del pasodoble Benidorm, Benidorm, del que figura como creador. El pájaro, cuyo nombre omito por no regalarle la fama a la que fue incapaz de llegar, negaba al bilbaíno cualquier entronque con uno de los temas más interpretados al decir en su día por la Sociedad de Autores. ¿Cómo lo argumentaba? Proclamando, ni más ni menos, que el maestro ignoraba paladinamente la existencia de la localidad benidormí, y en su razón le parecía imposible que hubiera sido capaz de cantarla. A cambio, él reivindicaba la autoría de la partitura, no sin advertir que en un primer momento quiso titularla Mi León, mi León, porque era la tierra en la que nació y a la que deseaba rendir esta ofrenda. No son de contar las carcajadas que aquella afirmación causó entre el noble gremio de los músicos profesionales.

¿Es necesario que los autores conozcan los paisajes que luego describen en sus obras, que tengan una visión profunda de los espacios relatados? Seguramente, no, pues de otro eliminaríamos de un plumazo la memoria de escritores tan fantásticos como Emilio Salgari o Julio Verne, gracias a cuya imaginación hemos sido capaces de soñar aventuras en la India y en el Caribe, en las profundidades del mar y en la calma soledad de la geografía selenita!

BACIGALUPE, Carlos

EL MUNDO, ed. El País Vasco, Opinión, Asteartea, 23/02/2010





OPCIÓN ÚNICA


1.- Resuma el contenido del texto y determine su tema (2 puntos).

2.- Justifique de qué tipo de texto se trata según la tipología textual, el ámbito de uso y el género textual, argumentando la clasificación con al menos dos razones diferentes. (1 punto)

3.- Reconoce en este texto los elementos lingüísticos que expresan relaciones semánticas. Justifica ordenamente mediante cita textual al menos tres de los aspectos más relevantes
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4.- Comentario personal sobre la creación de mundos reales por medio de la imaginación,
argumentando a favor o en contra y utilizando la expresión lingüística adecuada, con coherencia y cohesión, riqueza léxica, variedad sintáctica y corrección ortográfica (3 puntos).

5.- A partir de la lectura de La casa de Bernarda Alba, de Federico GARCÍA LORCA (2 puntos):

  • Identifique los temas que marquen un enfrentamiento entre moral autoritaria y deseo de libertad.
  • Comente la relación entre la realidad y la elaboración poética presente en el fragmento.

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"BERNARDA.- ¡A eso vienen a los duelos! (Con curiosidad) ¿De qué hablaban?
LA PONCIA.- Hablaban de Paca la Roseta. Anoche ataron a su marido a un pesebre y a ella se la llevaron a la grupa del caballo hasta lo alto del olivar.
BERNARDA.- ¿Y ella?
LA PONCIA.- Ella, tan conforme. Dicen que iba con los pechos fuera y Maximiliano la llevaba cogida como si tocara la guitarra. ¡Un horror!
BERNARDA.- ¿Y qué pasó?
LA PONCIA.- Lo que tenía que pasar. Volvieron casi de día. Paca la Roseta traía el pelo suelto y una corona de flores en la cabeza.
BERNARDA.- Es la única mujer mala que tenemos en el pueblo.
LA PONCIA.- Porque no es de aquí. Es de muy lejos. Y los que fueron con ella son también hijos de forasteros. Los hombres de aquí no son capaces de eso.
BERNARDA.- No, pero les gusta verlo y comentarlo, y se chupan los dedos de que esto ocurra.
LA PONCIA.- Contaban muchas cosas más.
BERNARDA.- (Mirando a un lado y a otro con cierto temor) ¿Cuáles?
LA PONCIA.- Me da vergüenza referirlas.
BERNARDA.- Y mi hija las oyó.
LA PONCIA.- ¡Claro!
BERNARDA.- Ésa sale a sus tías; blancas y untosas que ponían ojos de carnero al piropo de cualquier barberillo. ¡Cuánto hay que sufrir y luchar para hacer que las personas sean decentes y no tiren al monte demasiado!
LA PONCIA.- ¡Es que tus hijas están ya en edad de merecer! Demasiada poca guerra te dan. Angustias ya debe tener mucho más de los treinta.
BERNARDA.- Treinta y nueve justos.
LA PONCIA.- Figúrate. Y no ha tenido nunca novio... "


GARCIA LORCA, Federico. La casa de Bernarda Alba

ACTO PRIMERO






Te aconsejo que consultes la wiki http://p-a-u.wikispaces.com/ , antes de realizar el ejercicio. Así mismo, no olvides las pautas de presentación y corrección escrita:
  • en papel en blanco, DIN A4
  • márgenes
  • títulos de los apartados: recursos gráficos para la jerarquización: color, grosor, tipografía, tamaño...
  • interlineados
  • subrayado de palabras claves
  • citas textuales expresadas mediante sus correspondientes normas de presentación
  • legibilidad (caligrafía: letra redonda, rasgos unidos y trazos en la misma dirección)
  • corrección lingüística: puntuación, ortografía, sintaxis, etc.







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